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jueves, 28 de marzo de 2019

Tot explota

Este pasado miércoles 27 de marzo acudimos a ver la obra teatral Tot explota, obra creada y dirigida por Carla Chillida. Acudimos a verla al Teatro Rialto.

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Una obra teatral que trata sobre la identidad de clase, en concreto la obrera. Los temas expuestos son tratados con un punto de ironía. A lo largo de la obra se lanzan muchos conceptos y contradicciones que existen dentro del sistema capitalista en el que nos encontramos e incluso dentro de la misma clase trabajadora.
Durante el proceso de la obra, aparecen conceptos tales como la plusvalía, el feminismo de clase o la explotación (entre otros muchos)  y se abordan temas de profundidad en los cuales es inevitable que el público se haga preguntas ante lo que está viendo.
El personaje de Karl Marx aparece durante toda la representación exponiendo fragmentos de sus libros El Capital o Manifiesto Comunista. Desde que estos fueron escritos han pasado 126 y 107 años, y es sorprendente como puede guardar tanta similitud y reflejar una realidad tan actual. La lucha de clases y la diferencia entre ellas sigue existiendo a día de hoy como así ha sido tantos años atrás, y a pesar de ello parece que nuestras generaciones están perdiendo esta conciencia de clase. 

A la representación la acompañan distintas artes, entre ellas la danza, la fotografía y música en directo. Esta combinación hace que la obra tenga mucha potencia.

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Valoración personal
Una obra que invita a pensar y a reflexionar sobre la realidad en la que vivimos y a la clase social a la que pertenecemos. Como he mencionado anteriormente, es inevitable que genere debate y reflexión entre el público.
Hemos perdido la conciencia de la clase obrera, ya que nos hacen creer que pertenecemos a una clase llamada media. Por el contrario, cada vez más nos adentramos en un sistema capitalista devorador. Experto en apropiarse de cualquier movimiento social que adquiere relevancia y sacar provecho de él. Compramos camisetas con eslóganes feministas, o con la cara de Karl Marx o el Che Guevara bajo la firma de inditex.
¿Qué pasó con la conciencia de clase? ¿ Somos conscientes de nuestra identidad ? 

'La historia de todas las sociedades, con exclusión de la comunidad primitiva, fue una historia de la lucha de clases. La lucha de clases es la fuerza que mueve el desarrollo histórico en la sociedad de clases. La revolución burguesa destruyó el régimen feudal; la revolución proletaria destruyó sobre la sexta parte del globo terrestre, y destruirá en el mundo entero, el régimen capitalista. La lucha de clases penetra la economía, la política y la ideología. Las formas de la lucha de clases son diversas.'(Diccionario de filosofía y sociología marxista, 1959) 

Tras esta obra, una vez más se puede concluir sin lugar a dudas que las artes son una herramienta de cambio social. Cualquier arte está conectada al desarrollo económico, social y democrático. Como dice Estela Paredes, fundadora de La Tarumba (una fundación que trabaja con los niños/as y jóvenes a través de las artes en Perú) “el arte propone naturalmente una estructura democrática e inclusiva, donde se borran las diferencias de género, cultura y nivel socioeconómico, y se rescatan valores como el trabajo en equipo, la solidaridad y la reciprocidad.”

Triana

martes, 26 de febrero de 2019

PIEZAS

 Hace varios días dedicamos la última parte de una de las clases de Animación y Gestión Cultural a ver Piezas, un documental realizado por presos de la cárcel de Picassent (Valencia) que forma parte de un proyecto elaborado por estudiantes de Comunicación Audiovisual de la Universidad de Valencia en el año 2005.

 La finalidad era que pudiéramos comprobar y analizar a través de una situación real, de qué manera pueden influir las artes en la vida de las personas y la utilidad que tienen como herramienta de reflexión sobre la propia vida, en este caso, la de los presidiarios, ya que son ellos mismos los que "actúan" y se graban dentro de las instalaciones.

 El documental comienza en tono de humor irónico, imitando de alguna manera lo que sería un casting común y corriente de cualquier programa televisivo de entretenimiento (y de máxima audiencia) en el que personas anónimas se presentan para demostrar sus aptitudes, pero nada más lejos de la realidad, pues refleja, disfrazando con algo simple y superficial, el contraste con una dura realidad que suele pasar desapercibida a ojos de las personas que estamos libres y no hemos tenido ningún contacto con este tipo de instituciones, nos resulta ajeno... Lo cierto es que cualquiera podría estar en esa situación, pues el hecho de que estén allí recluidos no significa que sean asesinos psicópatas o cualquier otro tipo de criminales peligrosos (aunque, desgraciadamente, en algunos casos, esto sí se cumpla) sino que, en general, han tenido una vida difícil marcada por circunstancias que les han llevado, en algún momento determinado, a tomar decisiones equivocadas e indiscutiblemente, nadie elige dónde nace. 

 No estoy justificando ninguno de los delitos que hayan podido cometer pero, en mi opinión,  muchos de ellos tienen condenas desproporcionadas o desfasadas y son el claro ejemplo de que la justicia (como tantas otras cosas) en este país no funciona bien.

 En cuanto a lo que se observa en ellos, el hecho de grabarse supone toda una novedad que les hace romper con la rutina, es un aliciente, un soplo de aire fresco...pero no se trata sólo de mero entretenimiento o distracción, sino que implica un trabajo elaborado en el que deben coordinarse, planificar, construir y, en definitiva, pensar. Pensar sobre ellos mismos, reflexionar sobre sus acciones, sobre su vida pasada y sobre lo que son (y lo que ya no son).

 Hay una parte del documental en la que uno de los chicos, durante su monólogo, se refiere a ellos mismos (los presos) como "personas incompatibles con la sociedad". Yo creo que se equivoca. Puede que algunos de sus actos cometidos sean más que reprobables pero no me parece que la palabra incompatible se deba aplicar en este caso. Creo en la rehabilitación y en la reinserción, a pesar de que en la actualidad los recursos destinados a ello sean insuficientes o la metodología sea inapropiada.

 Para finalizar, la otra parte a destacar de todo este proceso, es cómo ellos ven, a través de la creación de esta película, una posibilidad para expresar su rabia, su decepción, su tristeza, su resignación... pero, sobre todo, para reivindicar su existencia.




Zulema